Fondos de inversión colectiva ESG: cómo funciona la inversión basada en valores

Los fondos de inversión ESG permiten a los inversores particulares hacer rendir su dinero de forma responsable. Estos fondos agrupan los ahorros de un gran número de personas. A continuación, compran acciones de empresas que cumplen con normas medioambientales, sociales y de gobernanza. De este modo, tus ahorros pueden contribuir a promover prácticas comerciales más respetuosas con el medio ambiente. Además, sigues aspirando a obtener una rentabilidad financiera sólida. Esta guía explica cómo funcionan los fondos de inversión ESG. También te indica cómo elegir el que mejor se adapte a tus necesidades.

¿Qué son los fondos de inversión ESG?

Un fondo de inversión ESG es una cesta de acciones u obligaciones. Lo gestiona un gestor profesional. Además, este gestor evalúa cada título de la cartera según los criterios ESG. Estas tres letras hacen referencia a los factores medioambientales, sociales y de gobernanza. En otras palabras, el fondo evalúa la forma en que una empresa trata al planeta, a sus empleados y a su propia dirección.

De este modo, los inversores se benefician de una cartera ya preparada. No necesitan analizar cada empresa por su cuenta. En general, los fondos ESG se presentan en dos modalidades. En primer lugar, los fondos activos se basan en gestores humanos que seleccionan los valores. Por otro lado, los fondos pasivos se limitan a replicar un índice. Dado que esta etiqueta ha ganado popularidad, ahora existen miles de productos de este tipo. Sin embargo, no todos aplican las mismas reglas. Por lo tanto, conviene examinarlos detenidamente.

Cómo seleccionan las empresas los fondos de inversión ESG

La selección es el núcleo de cualquier fondo ESG. Los gestores la utilizan para decidir la composición de la cartera. En general, aplican dos métodos principales. La selección negativa excluye los sectores perjudiciales. Por ejemplo, un fondo puede excluir el tabaco, las armas o el carbón. La selección positiva funciona a la inversa: da prioridad a las empresas que obtienen buenas puntuaciones ESG. Muchos gestores también combinan estos dos enfoques.

Por otra parte, algunos fondos persiguen objetivos específicos, como las energías limpias. Para evaluar cada empresa, los analistas se basan en las puntuaciones ESG proporcionadas por las agencias de calificación. Estas puntuaciones evalúan a las empresas en función de su nivel de riesgo y de su conducta. Sin embargo, las calificaciones suelen variar de una agencia a otra. Por eso, un fondo riguroso consulta varias fuentes. En general, la selección traduce valores generales en decisiones concretas. De este modo, la cartera refleja una postura ética clara.

Algunos fondos van aún más allá y practican el accionariado activo. En la práctica, el gestor vota en las juntas generales. Además, el fondo puede ejercer presión sobre los consejos de administración para que adopten políticas más ecológicas. Los analistas denominan a esta táctica «compromiso». Dado que los votos tienen un peso considerable, los grandes fondos adquieren una influencia real. Por consiguiente, la selección se convierte en una labor continua, y no en un simple filtro puntual.

Funnel screening company icons into approved and rejected groups for an ESG fund

Fondos de inversión colectiva ESG frente a fondos indexados ESG

Los inversores suelen confundir estos dos productos. Sin embargo, la diferencia es importante tanto en términos de coste como de control. Un fondo de inversión ESG activo recurre a un gestor que selecciona él mismo los valores. Por el contrario, los fondos indexados ESG se limitan a replicar un índice de referencia. Dado que los gestores activos cobran por sus servicios, sus comisiones suelen ser más elevadas. Los fondos indexados, por su parte, mantienen unos costes bajos.

Entonces, ¿cuál te conviene más? Sinceramente, depende de tu presupuesto y de tus convicciones. Los fondos activos prometen una selección más rigurosa de los valores. Sin embargo, pueden obtener un rendimiento inferior al del mercado en su conjunto. Los fondos pasivos ofrecen una amplia exposición a un menor coste. En resumen, estos dos enfoques permiten combinar inversión e impacto. Para profundizar en el tema, consulta nuestra guía sobre los fondos indexados ESG.

Cómo evaluar un fondo de inversión ESG

Elegir un fondo requiere un poco de investigación. No obstante, algunas comprobaciones facilitan enormemente la tarea. En primer lugar, lee el folleto del fondo y sus objetivos declarados. Este documento revela lo que el fondo pretende realmente. A continuación, compara el ratio de gastos con el de fondos similares. Unas comisiones más bajas te permiten quedarte con más dinero en el bolsillo. En tercer lugar, examina la composición real de la cartera. A veces ocurre que un fondo «verde» siga teniendo acciones que te pueden sorprender. Por lo tanto, no te fíes únicamente de su nombre.

Además, examina la metodología ESG del fondo. Un gestor transparente explica claramente sus criterios de selección. También puedes consultar las calificaciones de terceros emitidas por grupos de investigación como Morningstar. Por último, evalúa la rentabilidad a lo largo de varios años. Los rendimientos pasados nunca garantizan el futuro. Sin embargo, un historial de rendimiento constante es prueba de una disciplina real.

Las comisiones merecen aquí una atención especial. Incluso unas comisiones anuales modestas se acumulan a lo largo de las décadas. Por ejemplo, una comisión del 1 % puede suponer un coste de miles de euros a lo largo de toda una vida. Por lo tanto, considera el coste como un criterio de selección esencial, y no como un detalle secundario. Por otra parte, desconfíe de las comisiones de suscripción ocultas. Algunos fondos cobran comisiones al comprar o vender participaciones. Por el contrario, los fondos sin comisiones de suscripción no aplican en absoluto estas comisiones.

Hands holding a tablet with charts beside coins and plant sprouts, evaluating an ESG mutual fund

Riesgos y limitaciones a tener en cuenta

Los fondos de inversión ESG conllevan verdaderas desventajas. El «greenwashing» encabeza la lista de preocupaciones. Algunos fondos se presentan como éticos sin pruebas tangibles. En consecuencia, los inversores corren el riesgo de financiar precisamente a las empresas que deseaban evitar. Las comisiones constituyen otra fuente de preocupación. Los costes elevados pueden mermar las ganancias a largo plazo.

Además, los datos ESG aún no se basan en normas exhaustivas. Diferentes agencias otorgan calificaciones muy divergentes a una misma empresa. Debido a esta disparidad, resulta difícil realizar comparaciones fiables. La diversificación también merece especial atención. Un filtro ético demasiado restrictivo puede reducir sus opciones. No obstante, una selección rigurosa permite gestionar adecuadamente este riesgo. En resumen, este estilo de inversión recompensa la paciencia y la investigación.

Iniciarse en la inversión ESG

Los fondos de inversión ESG constituyen una puerta de entrada sencilla a la inversión basada en valores. Para empezar, define qué es lo que más te importa. Quizá le des mucha importancia al clima, o quizá a la justicia social. A continuación, fíjate un presupuesto que puedas mantener durante varios años. Después, compara una selección de fondos en función de sus comisiones y su composición.

Muchos intermediarios te permiten ahora comprar fondos de inversión ESG sin importe mínimo. Dado que este sector no deja de crecer, tus opciones se irán ampliando con el tiempo. Para tener una visión más global, consulta nuestra presentación sobre la inversión sostenible y nuestra guía sobre el significado de la inversión de impacto social. En definitiva, tu dinero puede generar rentabilidad al tiempo que contribuye a mejorar el mundo.

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