La definición de una empresa social se basa en una idea fundamental. Una empresa social es una empresa cuya razón de ser es resolver un problema social o medioambiental. Vende bienes o servicios, pero el beneficio es un medio y no un fin en sí mismo. En otras palabras, la misión es lo primero y los ingresos permiten mantenerla en funcionamiento.
Esta guía explica cómo funcionan estas organizaciones. También muestra en qué se diferencian de las organizaciones benéficas y de las empresas tradicionales. Por último, analiza cómo las apoyan los inversores.
Definición de empresa social: ¿qué significa este término?
La mayoría de los expertos definen una empresa social en tres puntos. En primer lugar, persigue un objetivo social o medioambiental claro. En segundo lugar, obtiene la mayor parte de sus ingresos de sus actividades comerciales, y no de donaciones. En tercer lugar, reinvierte la mayor parte de sus beneficios en su misión.
Social Enterprise UK, una red de referencia en este ámbito, utiliza un criterio similar. Define estas organizaciones como empresas que llevan a cabo una actividad comercial con un fin social o medioambiental. Puedes consultar todas sus recomendaciones en la página web de Social Enterprise UK.
¿En qué se diferencia de una organización benéfica?
Una organización benéfica depende de donaciones y subvenciones. Una empresa social, en cambio, genera sus propios ingresos. De este modo, puede continuar con sus actividades incluso cuando las donaciones escasean. Además, debe satisfacer las expectativas de sus clientes y ofrecer productos o servicios que respondan a una necesidad real.
¿En qué se diferencia de una empresa convencional?
Una empresa convencional antepone los intereses de sus propietarios. Una empresa social antepone su misión. Por lo tanto, sus propietarios aceptan limitar la cuantía de los beneficios que se reparten. Algunas adoptan una forma jurídica que consagra su misión, mientras que otras se limitan a incluirla en sus estatutos.
Cómo genera y gasta dinero una empresa social
El modelo económico determina la viabilidad de la misión. La mayoría de las empresas sociales eligen una de estas dos vías: o bien el propio producto genera un beneficio social, o bien los beneficios financian un programa independiente.

En la primera vía, el cliente se beneficia directamente de la ventaja. Tomemos el ejemplo de una clínica que aplica tarifas moderadas para familias desfavorecidas. En la segunda vía, una tienda o una cafetería genera un excedente. Este excedente financia a su vez cursos de formación profesional o acciones en favor del medio ambiente.
Los costes cuentan tanto como los ingresos. Dado que la misión es el objetivo, los directivos hacen un seguimiento de dos indicadores a la vez: controlan el saldo bancario, pero también el número de personas a las que se ayuda. Además, muchas publican un informe de impacto anual. Nuestra guía sobre la medición del impacto explica cómo funcionan estos informes.
Ejemplos de empresas sociales en todo el mundo
Los ejemplos concretos permiten comprender mejor esta definición. Cada una de estas empresas sociales utiliza el comercio para alcanzar un objetivo.
Divine Chocolate
Divine Chocolate comercializa chocolate procedente del comercio justo. Una cooperativa de productores de cacao de Ghana, Kuapa Kokoo, tiene una participación en la empresa. De este modo, los agricultores tienen voz y voto en la gestión de la empresa y perciben una parte de sus beneficios.
Greyston Bakery
Greyston Bakery, en Nueva York, elabora brownies para grandes marcas alimentarias. Aplica una política de contratación abierta. Cualquiera puede presentar su candidatura sin que se comprueben sus antecedentes ni se le someta a una larga entrevista. Los beneficios se destinan posteriormente a financiar programas comunitarios locales.
Grameen Bank
El Grameen Bank se fundó en Bangladés y ofrece microcréditos a prestatarios desfavorecidos, principalmente mujeres. Demuestra que una entidad crediticia puede ayudar a personas a las que los bancos antes ignoraban. Nuestro artículo sobre las instituciones financieras de desarrollo comunitario presenta modelos similares en otros países.
Cómo apoyan los inversores a las empresas sociales
El crecimiento requiere capital. Sin embargo, muchas empresas sociales tienen dificultades para obtener préstamos de los bancos tradicionales. Sus márgenes son reducidos y sus objetivos no se ajustan a las normas habituales de concesión de préstamos.
Por eso se ha desarrollado en torno a ellas un tipo concreto de financiación. Se denomina «finanzas sociales». Los prestamistas e inversores de este ámbito aceptan una rentabilidad menor, o más lenta, a cambio de un beneficio cuantificable. Nuestra presentación sobre las finanzas sociales describe las principales herramientas.
La Global Impact Investing Network realiza un seguimiento de este mercado y publica estudios al respecto. Puedes consultar sus trabajos en thegiin.org. Además, nuestro artículo sobre la inversión de impacto social muestra cómo los fondos se transforman en resultados medibles.
Los inversores suelen plantearse tres preguntas antes de comprometerse. ¿Genera la empresa ingresos reales? ¿Tiene una misión clara? ¿Puede demostrar sus resultados? Una respuesta afirmativa a estas tres preguntas allana el camino hacia una financiación a largo plazo.
Los retos a los que se enfrentan las empresas sociales
Este modelo no es sencillo. Los directivos deben conciliar dos objetivos que, en ocasiones, apuntan en direcciones opuestas. Una bajada de precios ayuda a los clientes desfavorecidos, pero también reduce el excedente. Contratar a una persona procedente de un entorno desfavorecido refuerza el vínculo social, pero puede ralentizar la formación.
Además, medir los resultados sociales cuesta tiempo y dinero. Los equipos pequeños suelen carecer de personal para encargarse de ello. Algunos financiadores también confunden empresa social con organización benéfica. Esperan ayuda gratuita y se resisten a pagar precios justos.
A pesar de todo, las empresas sólidas encuentran soluciones. Incluyen su misión en sus estatutos. Rinden cuentas de sus resultados con total honestidad. Y se ganan una clientela fiel, sensible a su causa.
Conclusión: ¿por qué es importante la definición de empresa social?
Una definición clara de la empresa social protege este concepto frente al marketing vacío. Una verdadera empresa social desarrolla su actividad con un objetivo concreto, destina una parte de sus beneficios a ese objetivo y demuestra sus resultados. Todo lo que no alcance este nivel no es más que una empresa con un eslogan bonito.
Este modelo también ofrece una vía concreta a las comunidades. Crea empleo, responde a necesidades no cubiertas y se autofinancia. Por lo tanto, merece un lugar en cualquier debate serio sobre la financiación del cambio social. Tanto si inviertes, haces una donación o simplemente compras, busca los tres criterios mencionados anteriormente. Te guiarán hacia las organizaciones que cumplen sus promesas.

