Robot humanoide de Boston Dynamics: cómo se mueve y funciona Atlas

El robot humanoide de Boston Dynamics, bautizado como Atlas, se ha convertido en el símbolo de lo que las máquinas son capaces de hacer cuando cuentan con un cuerpo. Corre, salta y levanta objetos. Pero lo que realmente llama la atención es la evolución que ha experimentado a lo largo de esta década. Esta guía repasa esa trayectoria en un lenguaje accesible para todos.

Descubrirás qué es Atlas, cómo ha evolucionado su diseño y por qué su cuerpo es tan importante como su software.

¿Qué es el robot humanoide de Boston Dynamics?

Atlas es un robot bípedo construido por Boston Dynamics, una empresa conocida por sus robots dotados de un equilibrio sorprendente. Atlas se mantiene erguido sobre dos piernas y tiene dos brazos. En otras palabras, reproduce la forma humana básica.

La primera versión apareció en 2013, durante el DARPA Robotics Challenge. Los equipos lo utilizaron para probar tareas en zonas afectadas por catástrofes. Desde entonces, la empresa ha rediseñado el robot en varias ocasiones. Puedes conocer el proyecto actual en la página oficial de Atlas.

Atlas no es el único humanoide del mercado. Nuestra guía de empresas especializadas en robots humanoides compara numerosos competidores. Sin embargo, este artículo se centra en una sola máquina y en sus decisiones de diseño.

Del Atlas hidráulico al Atlas eléctrico

Los primeros modelos de Atlas utilizaban un sistema hidráulico. Los actuadores hidráulicos impulsan un fluido a través de tubos para mover una extremidad. Al ser potentes, permitían al robot realizar sus famosos saltos mortales hacia atrás. También son pesados, ruidosos y difíciles de mantener.

En abril de 2024, Boston Dynamics retiró la versión hidráulica de la producción. Posteriormente, la empresa lanzó un Atlas totalmente eléctrico. Los motores eléctricos son más silenciosos y más fáciles de mantener. Además, se adaptan mejor a un producto que debe funcionar durante largas jornadas de trabajo.

¿Por qué es importante este cambio?

Un robot destinado a las fábricas necesita más fiabilidad que acrobacias espectaculares. Los accionamientos eléctricos ofrecen un control más preciso y menos fugas. Por lo tanto, los ingenieros pueden diseñar articulaciones con un rango de rotación superior al de un ser humano. De este modo, el nuevo cuerpo puede seguir trayectorias que una persona no utilizaría.

Close-up of a humanoid robot joint with actuators and sensors

Este cambio refleja una tendencia más amplia en el ámbito de la robótica. Los investigadores y las empresas están pasando de las demostraciones de investigación a máquinas que se ganan la vida. Nuestro repaso a los diseños de robots humanoides más avanzados muestra la misma evolución en todo el sector.

El software también desempeña aquí un papel esencial. Dado que el cuerpo se mueve ahora con mayor libertad, el código de control debe tener en cuenta más opciones. Además, el equipo puede probar sus ideas más rápidamente mediante simulación antes de implementarlas en la máquina real. El código aprende primero en un mundo virtual y, a continuación, traslada esas habilidades al robot físico.

¿Cómo percibe el robot humanoide Atlas su entorno y cómo se desplaza?

Para funcionar, un humanoide necesita tres elementos: sensores para percibir el mundo, un «cerebro» para planificar sus acciones y actuadores para ejecutarlas. Atlas cuenta con estos tres elementos, que deben funcionar conjuntamente en tiempo real.

Percibir el mundo

Atlas utiliza cámaras y sensores de profundidad para cartografiar su entorno. Detecta objetos, calcula su distancia e identifica obstáculos. Además, fusiona varios flujos de datos en una sola imagen. Este proceso se denomina fusión de sensores, y nuestro artículo sobre la fusión de sensores en robótica lo explica paso a paso.

Planificación y equilibrio

Caminar sobre dos piernas es una sucesión constante de caídas y recuperaciones. El software de control predice hacia dónde se desplazará el peso del robot. A continuación, ajusta cada articulación varias veces por segundo. Boston Dynamics también ha recurrido al aprendizaje automático para mejorar la forma en que el robot se desplaza y planifica sus pasos.

Actuar con los brazos y las manos

Mover el cuerpo es una cosa, pero manipular objetos es otra muy distinta. Un robot debe evaluar la forma y el peso de una caja antes de levantarla. Por eso, las manos y las pinzas siguen siendo algunos de los elementos más complejos de diseñar. Los objetos resbaladizos, blandos o de forma irregular requieren todos ellos diferentes formas de agarre. Al mismo tiempo, el robot debe percibir el tacto y adaptarse en una fracción de segundo. Por ello, los ingenieros prueban cada agarre miles de veces.

¿Dónde podrían utilizarse los robots humanoides como Atlas?

Boston Dynamics es propiedad mayoritaria de Hyundai, un fabricante de automóviles. Este vínculo apunta a un primer ámbito de aplicación probable para Atlas: la fábrica. Las tareas que allí se realizan incluyen el traslado de piezas, la carga de estanterías y el transporte de contenedores entre los puestos de trabajo.

La ventaja de un humanoide es sencilla. Los espacios diseñados para personas cuentan con escaleras, puertas y herramientas adaptadas a su tamaño. Un robot de forma similar puede acceder a ellos sin necesidad de ninguna adaptación. Esta idea constituye el núcleo de la IA física, que describimos en nuestra guía dedicada a este tema.

A pesar de todo, persisten importantes limitaciones, tal y como señalan los críticos más sinceros. Las baterías se descargan rápidamente. Las normas de seguridad aplicables a los robots que operan cerca de seres humanos son estrictas. Los costes son elevados. Además, un simple robot con ruedas suele poder realizar una tarea específica a un coste menor.

Otra cuestión sigue sin resolverse: la de la confianza. Los trabajadores deben sentirse seguros cerca de una máquina que pesa tanto como una persona. Por lo tanto, las empresas necesitarán normas claras, botones de parada probados y una formación rigurosa. Solo entonces un humanoide podrá compartir el mismo espacio de trabajo con el personal humano.

Conclusión: lo que nos enseña el robot humanoide de Boston Dynamics

El robot humanoide de Boston Dynamics demuestra hasta qué punto han evolucionado las máquinas. Atlas ha pasado de ser un proyecto de investigación a un diseño destinado a tareas concretas. Su transición de la energía hidráulica a la eléctrica marca el momento en que lo espectacular ha dado paso a lo práctico.

Por eso, la mejor forma de evaluar a un humanoide no consiste en basarse en un único vídeo. Hay que examinar su fiabilidad, su seguridad y su coste. Estos tres factores determinarán si robots como Atlas saldrán definitivamente del laboratorio.

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