Capital riesgo con impacto social: cómo los fondos apoyan el cambio social

El capital riesgo con impacto social aporta capital a largo plazo a empresas privadas que abordan problemas sociales. En otras palabras, el inversor busca tanto una rentabilidad financiera como un beneficio cuantificable. Además, estos fondos suelen destinarse a empresas que no reciben atención por parte de los mercados públicos. Esta guía explica cómo funciona este modelo, en qué se diferencia de una adquisición convencional y cómo verificar las afirmaciones de un fondo.

¿Qué significa el capital de inversión de impacto social?

El capital de inversión consiste en adquirir participaciones en empresas que no cotizan en bolsa. Un fondo reúne el capital de los inversores y, a continuación, mantiene su participación en cada empresa durante varios años. En una primera fase, el gestor ayuda a la empresa a desarrollarse. Posteriormente, el fondo vende su participación y redistribuye los beneficios.

El capital riesgo con impacto social sigue los mismos pasos, pero añade un segundo objetivo. El fondo selecciona empresas cuyos productos o puestos de trabajo mejoran la vida de las personas. Por ejemplo, la vivienda asequible, las energías limpias, la asistencia sanitaria en zonas rurales y el crédito a pequeñas empresas.

La intención es lo primero

La Global Impact Investing Network define las inversiones de impacto como aquellas realizadas con la intención de generar efectos positivos, además de rendimientos financieros. Por lo tanto, la intención constituye el primer criterio. Un fondo que obtenga un buen resultado por casualidad no se ajusta a esta definición. El gestor debe fijar un objetivo social antes de que se inviertan los fondos.

Se sigue esperando una rentabilidad

Sin embargo, no se trata de caridad. Los inversores esperan recuperar su capital, y muchos de ellos esperan obtener un beneficio acorde con los tipos de mercado. Por lo tanto, este modelo resulta atractivo para los fondos de pensiones, las fundaciones y las family offices que buscan tanto rentabilidad como resultados concretos.

Funcionamiento de los fondos de capital riesgo con impacto social

Investors and workers reviewing a community clinic and clean water project funded by an impact fund

Un fondo típico tiene una vida útil de unos diez años. Durante los primeros años, el gestor busca empresas y realiza inversiones. En los años siguientes, trabaja con cada empresa para mejorarla. Por último, el fondo se retira y reembolsa a los inversores.

Establecer objetivos antes de invertir

Los buenos gestores definen por escrito lo que desean cambiar. Por ejemplo, un fondo puede tener como objetivo suministrar agua potable a un número concreto de hogares. Cada empresa informa entonces anualmente de sus avances con respecto a ese objetivo. Además, algunos fondos vinculan la prima del gestor a estos resultados, lo que supone un verdadero incentivo.

Colaborar con la empresa

El capital de inversión es un enfoque muy participativo. El gestor suele formar parte del consejo de administración y participa en la contratación de personal, la fijación de precios y la elaboración de la estrategia. Por consiguiente, el fondo puede orientar a la empresa hacia su objetivo social sin perjudicar sus beneficios. Algunas operaciones también incorporan fondos públicos para reducir el riesgo. Nuestra guía sobre la financiación mixta explica cómo funciona este modelo.

Las salidas también son importantes. Si un fondo vende a un comprador que abandona la misión, los beneficios pueden esfumarse. Por eso, los gestores prudentes incluyen cláusulas de protección de la misión en las condiciones de venta. También pueden dar prioridad a los compradores que compartan los mismos objetivos, incluso cuando otro licitador ofrezca un precio ligeramente superior.

Inversión de impacto ESG frente a operaciones de impacto directo

Mucha gente confunde estos dos conceptos. La inversión de impacto ESG selecciona a las empresas en función de criterios medioambientales, sociales y de gobernanza. Se trata principalmente de determinar si una empresa evita causar daño. La inversión de impacto directo plantea una cuestión más compleja: ¿genera esta empresa un beneficio específico?

La diferencia es considerable. Un fondo ESG puede tener en cartera una gran empresa que cotiza en bolsa y que presenta una puntuación satisfactoria en materia de gobernanza. Por el contrario, un fondo de impacto apoya a una pequeña empresa cuya única razón de ser es obtener un resultado social. Además, las operaciones privadas confieren mayor influencia a los inversores, ya que un fondo privado puede poseer una participación significativa en una pequeña empresa.

¿Por qué es importante esta distinción?

Las etiquetas se difuminan en el ámbito del marketing. No obstante, la prueba es sencilla: pregúntate qué cambiaría si el fondo no existiera. Si la respuesta es «nada», es probable que el fondo siga una selección ESG en lugar de una verdadera estrategia de impacto. Nuestro panorama general de los fondos de inversión de impacto compara los principales tipos de fondos con mayor detalle.

Cómo evaluar las afirmaciones sobre el impacto

Cualquier fondo puede afirmar que ayuda a las personas. Por lo tanto, los inversores deben disponer de un medio para verificar estas afirmaciones. Empieza por examinar los informes del fondo. Un gestor serio publica resultados, y no solo relatos, y especifica de antemano los indicadores utilizados.

Preguntas que hay que plantear

En primer lugar, pregunte qué resultados supervisa el fondo y cómo los mide. A continuación, pregunte si un organismo independiente verifica estas cifras. Por último, pregunte qué ocurre si una empresa obtiene beneficios pero no alcanza su objetivo social. En otras palabras, averigüe qué objetivo prevalece en caso de conflicto entre ambos.

Los marcos de referencia resultan útiles en este sentido. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas ofrecen a muchos fondos un lenguaje común para definir sus metas. Además, nuestro artículo sobre la medición del impacto explica cómo los inversores traducen un objetivo en una cifra.

Desconfía del «impact washing»

El «impact washing» consiste en reivindicar un beneficio sin pruebas. Entre los signos de alerta se encuentran los objetivos vagos, la falta de referencias y la ausencia de informes. Por lo tanto, considera un folleto en papel satinado como un punto de partida, y no como una prueba.

La inversión de impacto en capital riesgo en la práctica

La inversión de impacto en capital riesgo funciona mejor cuando los objetivos son claros, medibles y están vinculados a incentivos. Aporta a las pequeñas empresas con una misión el capital y el apoyo necesarios para su crecimiento. Sin embargo, no es un atajo. Los rendimientos pueden variar, los fondos inmovilizan el capital durante años y las afirmaciones deben verificarse.

Para un inversor novato, el proceso es sencillo: lee los objetivos del fondo, examina sus informes anteriores y compáralo con un fondo ESG. Así podrá comprobar si su dinero genera el cambio que desea. Si se utiliza con prudencia, la inversión de impacto en capital riesgo transforma el capital en progreso social sostenible.

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