Los diferentes tipos de inversión sostenible: ¿cómo funciona cada enfoque?

La inversión sostenible te permite hacer rendir tu dinero al tiempo que apoyas un cambio real. En otras palabras, tu cartera puede aspirar a obtener rentabilidad y, al mismo tiempo, contribuir a un mundo mejor. Sin embargo, este ámbito se subdivide en varios métodos distintos. Por eso, conviene conocer los principales tipos de inversión sostenible antes de destinar ni un solo euro a ellas. Esta guía presenta cada uno de estos enfoques en un lenguaje sencillo. Además, muestra en qué se diferencian estos estilos y en qué puntos se solapan. Así podrás identificar el enfoque que realmente se adapta a tu patrimonio.

Los principales tipos de inversión sostenible

La inversión sostenible no es una estrategia única. En realidad, abarca una familia de enfoques relacionados entre sí. Cada tipo de inversión sostenible comparte un objetivo central: alinear el dinero con valores sociales o medioambientales. Sin embargo, los métodos difieren en la forma en que seleccionan los activos. Algunos estilos se limitan a evitar los efectos negativos. Otros buscan beneficios cuantificables. Por lo tanto, el término adecuado depende de su objetivo.

En términos generales, hoy en día hay cuatro enfoques que dominan el sector. En primer lugar, la inversión ESG evalúa a las empresas en función de factores de riesgo. En segundo lugar, la inversión de impacto busca resultados concretos. En tercer lugar, las finanzas mixtas combinan fondos públicos y privados. Por último, la inversión en los ODS vincula cada dólar a los objetivos globales. A continuación, analizamos cada uno de estos enfoques por separado. Así podrás elegir con total confianza un estilo acorde con tus propios valores.

La inversión ESG: el enfoque de selección

ESG significa «medioambiental, social y de gobernanza». En resumen, estos tres criterios permiten evaluar el comportamiento de una empresa. Los inversores otorgan una puntuación a las empresas en cada factor. A continuación, orientan sus carteras hacia aquellas que obtienen los mejores resultados. Por ejemplo, un fondo puede excluir a una empresa que contamine en gran medida. Al mismo tiempo, puede incluir a una empresa que respete unas condiciones laborales justas. De este modo, la selección determina la composición de toda la cartera. A escala mundial, los Principios para la Inversión Responsable orientan ya billones de dólares siguiendo este enfoque.

Este método de selección resulta especialmente adecuado para los ahorradores prudentes. Al señalar los riesgos en una fase temprana, puede preservar la rentabilidad a largo plazo. Sin embargo, los datos ESG siguen variando considerablemente de una agencia de calificación a otra. Así, dos fondos con la misma etiqueta pueden tener acciones muy diferentes. Por lo tanto, conviene examinar la composición de la cartera, y no solo la etiqueta. Para profundizar en el tema, consulta nuestra guía sobre la inversión de impacto ESG y cómo esta alinea el capital con el cambio.

Magnifying glass screening company icons for ESG factors

Inversión de impacto y finanzas sociales

La inversión de impacto va más allá de la selección. En lugar de limitarse a evitar daños, financia un resultado concreto. Por ejemplo, un fondo puede apoyar el acceso al agua potable en municipios rurales. Además, realiza un seguimiento del número de personas que se benefician de esta ayuda. En otras palabras, el beneficio social es el núcleo de la operación. Los inversores siempre esperan recuperar su inversión, a menudo con una rentabilidad justa.

Las finanzas sociales se inscriben en esta misma lógica. Básicamente, canalizan el capital hacia objetivos sociales a través de préstamos, bonos y fondos. Dado que este ámbito combina misión social y rentabilidad, atrae a un amplio público. Las organizaciones benéficas, los bancos y los fondos de pensiones participan en él. Por ejemplo, un fondo de crédito comunitario puede financiar viviendas asequibles. Del mismo modo, un bono social puede financiar la formación profesional. ¿Quieres saber más sobre los principios básicos? Nuestra guía de introducción a la inversión de impacto social te explica los fundamentos en términos sencillos.

Financiación mixta e inversión al servicio de los ODS

La financiación mixta combina fondos públicos y privados en una misma operación. Por lo general, es un gobierno o una organización benéfica quien asume la primera pérdida. De este modo, los inversores privados están expuestos a un riesgo mucho menor. De este modo, el dinero se destina a proyectos que los mercados, por sí solos, habrían descartado. Por ejemplo, puede financiar una red de energía solar en una región desfavorecida. Por su parte, el socio público saca el máximo partido a su presupuesto.

La inversión en favor de los ODS vincula cada dólar a un objetivo global. Las Naciones Unidas han establecido diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible que deben alcanzarse de aquí a 2030. Por lo tanto, los inversores pueden alinear directamente su cartera con estos objetivos. Un fondo puede centrarse en las energías limpias, mientras que otro apoya una educación de calidad. Para conocer estos objetivos, consulta el marco de los ODS de las Naciones Unidas. Dado que estos objetivos son públicos, todo el mundo puede seguir los avances realizados.

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Elegir entre las estrategias de inversión sostenible

No existe una estrategia única que se adapte a todo el mundo. Al contrario, la opción más adecuada depende de tus objetivos y de tu tolerancia al riesgo. Empieza por determinar si deseas evitar causar daño o contribuir activamente a hacer el bien. A continuación, comprueba las comisiones, ya que los fondos verdes a veces son un poco más caros. Después, examina las inversiones reales que se esconden tras la etiqueta. Por último, evalúa el alcance de la información que proporciona el fondo en materia de impacto. Por último, adapta el horizonte temporal a tu propio proyecto.

También puedes combinar estas estrategias de inversión sostenible dentro de una misma cartera. Por ejemplo, podrías combinar un fondo ESG generalista con una pequeña asignación centrada en el impacto. De este modo, diversificará el riesgo sin dejar de contribuir al cambio. Para descubrir otras estrategias, consulte nuestro análisis en profundidad de las estrategias de inversión sostenible. Ante todo, tenga siempre muy presentes sus valores y su presupuesto.

Reflexiones finales sobre los tipos de inversión sostenible

Los distintos tipos de inversión sostenible comparten una promesa sincera. En resumen, el dinero puede hacer mucho más que simplemente generar rendimiento. Sin embargo, cada método cumple esta promesa siguiendo un camino diferente. El enfoque ESG permite filtrar los riesgos, mientras que los fondos de impacto buscan resultados medibles. Al mismo tiempo, la financiación mixta y la inversión vinculada a los ODS amplían aún más el campo de acción. Dada la gran variedad de opciones, merece la pena investigar un poco. Por lo tanto, el mejor enfoque consiste en familiarizarse primero con los diferentes estilos. A continuación, podrás elegir la combinación que se ajuste exactamente a tus objetivos.

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